The Smashing Machine es una biopic correcta, que cumple sin grandes sorpresas. Funciona principalmente como una operación de reivindicación de Dwayne “The Rock” Johnson, un actor que personalmente no me resulta demasiado interesante, pero que acá encuentra con claridad su nicho.

La película no arriesga ni desarma el molde del género, pero tampoco lo traiciona. Se apoya en una narración clásica, prolija y funcional, que prioriza el recorrido personal del personaje por sobre cualquier intento de complejidad formal. En ese marco, Johnson logra una interpretación acorde, sin salir de su zona de confort, pero bien calibrada para el tipo de historia que se quiere contar.

No es una biopic memorable, pero hace lo que promete y entiende para quién está hecha.