Cuando el cielo se equivoca funciona como una actualización bastante literal del esquema “de mendigo a millonario”, pero sin la ligereza ni la comedia que uno podría esperar. Lo que arranca como una premisa cómica se va desplazando hacia un alegato social bastante explícito, más cercano al sermón que a la sátira.

La película no termina de ser graciosa ni incómoda: queda en un punto intermedio donde la intención pesa más que el humor. El subtexto político es evidente y poco sutil, con una crítica al privilegio y al dinero que parece alinearse con el clima cultural actual. No queda del todo claro si el blanco es Trump en particular o una idea más general del poder económico, pero se siente parte de esta ola de cine “anti-Trump” hecho más desde la consigna que desde la construcción dramática.

El resultado es una comedia que se toma demasiado en serio a sí misma y que confunde mensaje con profundidad, sin lograr que ninguno de los dos termine de funcionar.