¿Qué harías si un día ocurre un terremoto y colapsan todos los edificios menos el tuyo? ¿Permitirías que los vecinos ingresen a tu vivienda o los echarías sin miramientos a que se arreglen como puedan? Este conflicto social y moral es el que plantea la película coreana “Sobrevivientes, después del terremoto”, donde se contraponen la solidaridad humanitaria y el egoísmo propio de la especie cuando está en peligro la supervivencia.
Estamos ante una película distópica de catástrofes que se centra menos en el espectáculo del hecho en sí y más en las microsociedades que surgen de las cenizas del apocalipsis. El bienestar de clase, las construcciones sociales, la inmigración, la disparidad económica, la burbuja que los ricos crean para sí mismos y cómo la gente puede pasar de ser la más buena a la más mierda de un momento a otro son solo algunos temas de los que se tocan, a veces de forma directa y otras colateralmente.
También es muy interesante ver cómo a pesar de que, con el apocalipsis, el capitalismo deja de existir como modelo organizacional, el ser humano sigue guiándose por él para la toma de decisiones, haciendo diferenciaciones entre propietarios e inquilinos, y los del edificio y «las cucarachas», concepto que también había sido tratado en gran forma en la serie Black Mirror para referirse a los inmigrantes.
Con una fotografía impecable, donde se destacan ciertos momentos en el que una toma muestra el mismo lugar con el antes y después del terremoto logrando un enorme impacto visual, estamos ante una película tensa, con un final especialmente chocante que resultará muy diferente para el optimista y para el cínico. Por otro lado, invita a la reflexión, y hoy en día, esto es más que necesario.
